|
Inicio
Introducción
Artículos
Servicios
Boletín
Contacto
|
¿Existe evidencia científica para la
medicalización de los cuidados maternales?
Ann Thomson, profesora de Matronería, define los cuidados basados
en la evidencia y describe cómo la evidencia debería ser
puesta en la práctica diaria. Presenta también la videncia
que apoya los cuidados de las matronas, así como la evidencia que
apoya el parto en casa para aquellas mujeres de bajo riesgo obstétrico.
La profesora Thomson reta a las matronas a ser políticas y usar
esta evidencia como apoyo a los cambios, con el fin de mejorar los servicios
dados a las mujeres y a sus familias.
Introducción
Se me pidió hacer este artículo porque las matronas de Nueva
Gales del Sur habían sido informadas de que la ruptura de membranas
durante el parto a los cuatro centímetros de dilatación
del cuello no hacía daño. Daba la impresión
de que la evidencia científica no había sido
usada adecuadamente. Para este artículo la definición de
medicalización es el uso inapropiado de intervenciones, tecnología,
cuidados ejercidos en los cuidados maternales. Basada en la evidencia
es la última palabra de moda, pero ¿qué significa
practica basada en la evidencia?.
Renfew dice que la evidencia se deriva de la investigación y que
juega una parte fundamental de la formación práctica de
la Matronería.
Figura 1- Cuadro sinóptico de cómo hacer una evaluación
sistemática.
¿Tiene rigor científico la investigación? ->
¿Cuál es el tamaño del efecto beneficioso y del efecto
adverso? -> ¿La investigación es extrapolable a toda
la población de la cual se tomó la muestra? -> ¿Los
resultados son aplicables a la población local? -> ¿Los
resultados son aplicables a este paciente/cliente?
No obstante, Gray dice que, en el pasado, muchas decisiones sobre los
cuidados de salud se han basado en opiniones. Pero Hicks and Hernessy
vieron que todavía era peor, para ellos la práctica se basaba
en la tradición, la asunción y lo precedente.
Cualquiera podemos hablar de la práctica diaria que hemos visto
basada en la opinión, la asunción y lo que se hacía
siempre, pero ¿tenemos valentía suficiente para admitir
sólo una de nuestras propias prácticas basadas en lo anteriormente
dicho?. Gray dice también que hay otros dos elementos en la práctica
basada en la evidencia científica, los costes y los medios y Colyer
& Kamath sugieren que las decisiones sobre los servicios tienen que
ser progresivamente dirigidos por la evidencia del coste y la efectividad
clínica.
Por otra parte, para ser capaces de proporcionar la práctica
basada en la evidencia, quienes trabajan con la salud tienen que acostumbrarse
a tomar decisiones basadas en la evidencia. Para llegar a ello cada decisión
tiene que basarse en una evaluación sistemática de la mejor
evidencia disponible
Gray ha elaborado un cuadro sinóptico para hacer las preguntas
adecuadas con el fin de que una decisión esté basada en
la evidencia (fig.1.). Existen tres fases en la provisión de la
práctica basada en la evidencia: producir evidencia, hacer que
la evidencia esté disponible y usar la evidencia poniendo en práctica
las investigaciones.
Producir la evidencia científica
La mayor parte de las matronas que trabajan tienen la responsabilidad
de generar motivos para la investigación. La responsabilidad
de producir la evidencia pertenece a los trabajadores de la investigación.
Como dijo Brotherstone, la habilidad y la oportunidad para llevar a cabo
investigaciones debe ser limitada a una minoría en cada profesión.
Quienes deseen investigar tienen que aprender a hacerlo, bien haciendo
un curso de métodos de investigación que conduce a un Masters
grado o a PhD, o bajo la supervisión de alguien que haya aprendido
a investigar. La posesión de una Licenciatura en Medicina no confiere
automáticamente los conocimientos en Métodos de Investigación.
Creemos que en nuestra sociedad no se deberían despilfarrar los
recursos, estos deberían ser usados con eficiencia y efectividad
y que los recursos para la investigación deberían ser usados
basándose en ello. En el Reino Unido el ejecutivo del Servicio
Nacional de Salud, se encarga de poner en marcha estrategias de investigación,
basadas en temas identificados y las comisiones de investigación
estudian esos temas. Existe otro mecanismo donde alguien tiene una idea
y solicita una beca de investigación para investigar el tema. Se
tienen más posibilidades de ganar la beca si el proyecto se asienta
en una estrategia de investigación identificada.
Hacer que la evidencia esté disponible
La segunda fase de Gray es hacer que la evidencia está disponible
2. Para conseguir esto los resultados de un estudio tienen que ser dados
a conocer a través de los medios de siempre o del último
método electrónico. Esto quiere decir que hay que publicar,
cosa en la cual la matronería no es muy buena, no obstante para
quienes necesiteis alguna ayuda os puedo recomendar el libro de Hill,
Publish or perish.
Los resultados de la investigación no solo deben de ser publicados
sino que además las publicaciones deben estar disponibles para
quienes trabajan. Nos ocupa tanto tiempo el trabajo clínico que
obtener bibliografía es muy difícil. El problema puede radicar
en el hecho de que la biblioteca esté lejos del lugar de trabajo,
o que no esté abierta durante las horas de trabajo, por la tarde
o por la noche o todavía peor cuando quienes son responsables no
ponen al alcance de los trabajadores el acceso a la investigación.
Esto puede ser superado por quienes tienen acceso a Internet. Por ejemplo,
la base de datos de Midirs es una
fuente de valor incalculable para las comadronas que deseen obtener evidencia
para soporte e información para su trabajo. De todas formas para
quienes no tienen acceso a la red, o no tienen estas facilidades se pueden
seguir usando los métodos tradicionales (particularmente para los
países menos desarrollados). El acceso a la evidencia en la cual
basar nuestra práctica diaria, es tan importante como el tener
máquinas para registrar el latido fetal o el tener ropa blanca
en cantidad adecuada.
Hacer uso de la evidencia científica: poner
la investigación en práctica
La tercera fase de Gray, en la provisión de los cuidados basados
en la evidencia, es usar la evidencia: poner la investigación en
la práctica. Para ser capaces de hacer esto, tenemos que ser capaces
de leer y evaluar los artículos de investigación y de esta
manera valorar el nivel de la evidencia. Las enfermeras, así como
las matronas, no son muy entusiastas de la investigación. Una de
las razones es la falta de habilidad para evaluar el valor de un estudio
de investigación. Meah et al llevaron a cabo grupos de contraste
de comadronas para explorar sus puntos de vista sobre los estudios. Me
enfadé mucho cuando leí el artículo porque me dio
la impresión que las matronas estaban esperando que los conocimientos
sobre métodos de investigación se los sirvieran en bandeja.
Tenemos que aprender investigación de la misma forma que aprendemos
la maniobra de Lovset o sobre la hemorragia antes del el parto. El haber
leído artículos de investigación y el haber decidido
que la práctica tiene que cambiar no es ninguna hazaña.
En las revisiones bibliográficas sobre la utilización de
la investigación, hecha por las enfermeras en prácticas
Nilson& Quick evidenciaron que la razón que con más
frecuencia se recogía para que no se produjera el cambio era que
la enfermera no tenía autoridad suficiente para cambiar la práctica
diaria y además no tenía tampoco tiempo suficiente. Doctores,
administradores y otro personal constituían las barreras significativas
para llevar a cabo el cambio basado en la investigación. Para quienes
necesitan ayuda para llevar a cabo el cambio basado en la evidencia les
puedo recomendar los artículos de Gray y Sackett et al.
Así pues, ¿podemos cambiar la práctica basándonos
en la investigación? Os voy a presentar la evidencia sobre la cual
las matronas deberían ser conscientes, y que si se usa debidamente
se puede utilizar para dar un mejor servicio a las mujeres y a sus familias.
Me gustaría empezar con la perspectiva histórica. En 1972,
Loudon hizo un análisis histórico sobre la muerte materna
de principios del siglo XIX a 1930. Su conclusión fue que si él
hubiera sido una mujer y vivido en aquel tiempo habría estado más
seguro siendo cuidado por una matrona en Europa que por un obstetra en
América. Buscando precedentes en encuestas confidenciales sobre
la mortalidad maternal en el Reino Unido, en los años 1920, Janet
Campbell dijo que las matronas que cuidaban a las mujeres de nivel socioeconómico
bajo (naturalmente, partos en casa) tenían tasas más bajas
de mortalidad que los doctores que cuidaban a las mujeres de nivel socioeconómico
alto. En EEUU, Levi et al informaron de la introducción de matronas
en un área donde no había suficientes obstetras y donde
las tasas de neomortalidad eran altas, las mujeres eran controladas tarde
y no acudían a los cuidados prenatales. El nuevo servicio se empezó
con obstetras que tenían que obtener del Colegio de Médicos
un permiso de prácticas para las matronas. Inicialmente se puso
en marcha un proyecto de dos años, las mujeres empezaron a llegar
más pronto a los cuidados prenatales para ver a las matronas, la
tasa de las que no acudían fue bajando y la tasa de mortalidad
bajó significativamente. No obstante cerca del final de los dos
años, los obstetras solicitaron al Colegio de Médicos una
prolongación del permiso para las matronas que les fue denegada.
Dos años más tarde la mortalidad neonatal estaba más
alta que lo que había estado antes de que las matronas hubieran
sido contratadas.
En Cuidados efectivos durante el embarazo y el parto hay cuatro
apéndices. El cuarto se titula Tipo de cuidados que deberían
ser abandonados en vista de la evidencia científica. Uno
de los tipos de cuidados mencionados era Involucrando doctores en
el cuidado de todas las mujeres durante el embarazo y otro era Involucrando
obstetras en el cuidado de todas las mujeres en el embarazo.
Ha habido estudios comparando los cuidados proporcionados por matronas
con los cuidados proporcionados por obstetras a mujeres de bajo riesgo
obstétrico. Las mujeres que habían tenido cuidados de matronas
habían tenido tasas más bajas de: admisión en el
hospital durante el embarazo, inducción al parto, ruptura artificial
de membranas, parto prolongado, epidurales u otro tipo de analgesia durante
el parto, parto vaginal instrumentado y cesáreas. Estos estudios
sobre cuidados de matronería no son exclusivos de un país,
fueron llevados a cabo en Australia, Canadá, Inglaterra , Escocia
y Suecia.
Figura 2
|
Tipo
|
Nivel de la evidencia
|
|
l
|
Fuerte evidencia de, al menos, una revisión sistemática
de múltiples ensayos control bien diseñados. |
|
ll
|
Fuerte evidencia de al menos un ensayo control randomizado
de tamaño apropiado. |
|
lll
|
Evidencia de ensayos bien diseñados no randomizados,
grupo único pre-post cohortes, series de tiempo o estudios
caso control comparables. |
|
lV
|
Evidencia de estudios no experimentales bien diseñados
de más de un centro o grupo de investigación. |
|
V
|
Opiniones de autoridades competentes basadas en evidencia
clínica, estudios descriptivos o informes de comités
de expertos. |
En una revisión sistemática de cuidados de matronería,
Waldenstrom & Turnbull concluyeron que los cuidados continuados
de matronería estaban asociados a unas tasas más bajas de
intervenciones que el estándar de maternidad . No se observaban
diferencias estadísticamente significativas en los resultados maternales
e infantiles. Shorten & Shorten han demostrado que en Australia,
las mujeres con seguro privado que reciben cuidados de obstetras son significativamente
más proclives a experimentar trauma perineal que las mujeres del
seguro público cuyos cuidados son ejercidos por matronas. Low at
al también mostraron tasas significativamente más altas
de trauma perineal para los obstetras cuando compararon con las matronas.
Si Wandenstrom & Turnbull no encontraron diferencia entre los resultados
maternales y fetales ¿por qué las mujeres son susceptibles
a unos cuidados más caros, más intervencionistas que las
colocan en un riesgo creciente de trauma perineal?.
En un análisis de todos los nacimientos sencillos entre la semana
35-43, en EEUU en 1991, MacDorman & Singh compararon los nacimientos
atendidos por médicos con los que habían sido atendidos
por matronas (tanto en hospital como en casa). Demostraron que para los
nacimientos atendidos por matronas el riesgo que se experimentó
era: el 19% más bajo en muerte infantil, el 33% más bajo
en mortalidad neonatal, el 31% más bajo en bajos pesos comparando
con los atendidos por médicos. La media de los pesos al nacimiento
era 37 gramos. más alta para los nacimientos atendidos por matronas.
Los autores no pudieron investigar quien había llevado a cabo los
cuidados durante el embarazo porque los datos se recogieron de los registros
del nacimiento. No obstante, imaginan que los cuidados prenatales de los
partos atendidos por matronas habían sido ejercidos por matronas,
y aquellos partos que habían sido atendidos por médicos
los cuidados prenatales habían sido ejercidos por los mismos.
MacDorman & Sing comentan que en EEUU existen muchos estudios locales
que han demostrado excelentes resultados para los cuidados ejercidos por
matronas, pero este es el primer estudio en el cual se observaba el riesgo
de mortalidad para los cuidados ejercidos por matronas en el parto, comparándolos
con los cuidados ejercidos por los médicos30. Ellos concluyeron:
los datos nacionales apoyan los resultados de los estudios locales
que avalan que las matronas consiguen excelentes resultados en el nacimiento
y son una segura y viable alternativa a la maternidad en EEUU, particularmente
en mujeres de bajo y moderado riesgo obstétrico.MacDorman
& Singh siguen comentando que las matronas llevan a cabo cuidados
para: madres adolescentes, las que viven en la pobreza, las que no han
terminado la secundaria y las mujeres de minorías étnicas.
Hay grupos de mujeres con quienes los doctores encuentran difícil
el relacionarse y que están encantados cuando las matronas se
las cogen. MacDorman & Singh continuan comentando las diferencias
entre los cuidados ejercidos por las matronas y los ejercidos por los
médicos. Las consultas prenatales de las matronas duran más
tiempo, ponen más énfasis en aconsejar, enfatizan más
la educación para la salud, trabajan para fortalecer la autoestima,
dan soporte emocional y afianzan la confianza de la mujer. Hacen referencia
también a un estudio realizado en los EEUU que mostraba que las
matronas invierten una media de 49.3 minutos en la primera visita de embarazo
y 29.3 en las siguientes, comparadas con 29.8 y 14.6 de los médicos.
Esto es una diferencia considerable, pero cuando estaba en Australia en
1998 fui informada de que un cierto obstetra pensaba que las matronas
eran incompetentes porque pasaban media hora con las mujeres cuando una
mujer podía ser vista en 7 minutos.
Me percaté de que habría caído en la trampa de los
médicos si solo hubiera tenido en cuenta sus propios resultados
en los diferentes tipos de cuidados. No he mencionado que la mayoría
de las mujeres que participaron en los estudios comparativos entre los
cuidados dispensados por las matronas y los cuidados tradicionales, estaban
en general satisfechas con los cuidados que habían recibido. Las
mujeres que habían recibido cuidados dispensados por matronas estaban
mucho más satisfechas.
Basándose en la evidencia disponible, el ensayo había sido
realizado, sobre quién debería dispensar los cuidados a
las mujeres de bajo riesgo obstétrico. Pero ¿qué
ocurre con las mujeres de alto riesgo obstétrico?, ¿deberíamos
abandonarlas?. No, no deberíamos hacerlo, necesitan nuestro tiempo,
educación confianza, soporte emocional y refuerzo, más incluso
que las que tienen un embarazo y parto normal. En un programa ampliado
de matronas comunitarias, en Newcastle (Reino Unido), que se puso en marcha
en un área socioeconómicamente deprimida, las mujeres que
recibían los cuidados adicionales tuvieron tasas más bajas
de retraso en el crecimiento intrauterino y de prematuridad que las mujeres
que recibieron los cuidados estandar del hospital en áreas comparables.
Las mujeres del programa ampliado habían mejorado sus dietas y
reducido el número de cigarrillos que fumaban al día. En
el caso control randomizado de Oakley et al, diseñado para aumentar
en 250 gramos el peso del nacimiento en mujeres que habían tenido
previamente un bebé de bajo peso, no consiguieron su objetivo,
pero las mujeres del grupo experimental fueron ingresadas en el hospital
menos veces durante el embarazo que las del grupo control y hubo otros
resultados que eran mejores. En EEUU, Chin, describió el servicio
dispensado por una matrona en un área muy deprimida económicamente.
Las matronas buscaron asesoramiento obstétrico apropiado y obtuvieron
unos resultados excelentes tanto maternales como perinatales.
En Inglaterra existe evidencia donde las mujeres con embarazos complicados
pueden recibir cuidados dispensados por las matronas de la comunidad.,
siempre y cuando la opinión de los especialistas y los recursos
sean accesibles y las mujeres puedan ser remitidas tantas veces como sea
necesario.
Evidencia científica sobre el lugar del nacimiento
En Inglaterra, desde 1920, la mayoría de los profesionales de la
medicina han estado intentando persuadir a las mujeres de que dieran a
luz en las instituciones, fue el Informe Peel lo que intentó poner
fin a los partos en casa. Sin basarse en ninguna evidencia científica
recomendaba que el 100% de los partos deberían ser en hospital.
Consecuentemente informes gubernamentales avalaron esta postura.37-39
No obstante en 1992, el Comité de Salud del Congreso de los Diputados,
estableció en su informe sobre los servicios de maternidad: Basándonos
en lo que hemos oído, este Comité debe sacar la conclusión
de que la política de animar a todas las mujeres a dar a luz en
el hospital, no puede estar justificada en razones de seguridad.
Después de la publicación de este informe, en 1994 se publicó
el Informe de la Encuesta Confidencial de partos en casa en el Reino Unido.
Fue un intento de obtener información de todos los partos programados
en casa y compararlos con un grupo similar de partos en el hospital. En
el año en el cual se hizo el estudio, el equipo de investigación
recibió información de 7571 mujeres que habían parido
en casa, 5.971 planificadas y 1.600 sin planificar. A pesar de que en
ese año había habido 12.352 partos en casa (planificados
o no), solamente tuvieron información de la mitad de ellos. El
grupo control era un grupo similar de 3.505 partos en hospital, planificados
previamente.
Tabla 1. Muertes de bebés en la encuesta confidencial de parto
en casa
|
Tipo
|
Nivel de evidència
|
| Programados en casa / parto en casa |
1 muerte neonatal |
| Programados en casa / parto en hospital |
2 fetos muertos 2
muertes neonstales |
| Programados y parto en hospital |
4 fetos muertos
1 muerte neonatal |
Las cifras eran demasiado bajas para poder decir algo sobre mortalidad
materna. Asimismo el número de bebés muertos era demasiado
pequeño para hablar sobre la mortalidad de los bebés (tabla1),
excepto que en una de las muertes ocurridas, la mujer que había
contratado parto en casa fue trasladada al hospital en el momento adecuado.
Existe abundante información en el informe, no obstante quiero
considerar dos puntos.
Primero, el uso de la analgesia en el parto, las mujeres que planificaron
el parto en casa usaron mucho menos entonox, petidina, analgesia epidural
y raquídea comparadas con el grupo que parió en el Hospital
(tabla 2)
Tabla 2 Analgesia farmacológica, referida por las Matronas,
usada por 4.705 mujeres que planificaron parto en casa y 3.352 que lo
hicieron en hospital
|
|
p
|
parto casa
|
parto hospital
|
|
n
|
%
|
p
|
%
|
|
Entonox
|
p<0.0001
|
2464
|
52.6
|
2409
|
72.1
|
|
Petidina
|
p<0.0001
|
350
|
7.1
|
1013
|
30.3
|
|
Epidural
|
p<0.0001
|
137
|
2.8
|
377
|
11.3
|
|
Espinal
|
p<0.0068
|
33
|
0.7
|
42
|
1.3
|
Tabla 3 Analgesia no farmacológica, referida por matronas, usada
por 4705 mujeres que planificaron parto en casa y 3352 que planificaron
parto en hospital
|
p<0.0001
|
parto casa
|
parto hospital
|
|
n
|
%
|
p
|
%
|
|
Relajación
|
2291
|
49.0
|
1004
|
30.1
|
|
TENS
|
1030
|
22.0
|
515
|
15.4
|
|
Agua Caliente
|
1143
|
24.4
|
267
|
8.0
|
|
Aromaterapia
|
243
|
5.2
|
29
|
0.9
|
|
Homeopatía
|
159
|
3.4
|
9
|
0.3
|
|
Acupuntura
|
28
|
0.6
|
1
|
-
|
|
Ninguna
|
798
|
17.1
|
287
|
8.6
|
|
NS/NC
|
216
|
|
187
|
|
Las mujeres que planificaron el parto en casa habían usado significativamente
más analgesia no farmacológica cuando se las comparó
con las mujeres que habían planificado su parto en hospital (tabla
3).Así pues aquellas mujeres que habían planificado su nacimiento
en casa fueron capaces de evitar los efectos secundarios de la petidina
42 y de las epidurales.
El segundo punto de este estudio que quiero poner en consideración
es cómo paren las mujeres. Las que habían planificado parto
en casa, tenían unas tasas significativamente más altas
de partos vaginales cuando se las comparaba con el grupo de mujeres que
habían tenido el parto en hospital (tabla 4)
Tabla 4. Tipo de parto según el lugar del nacimiento, referido
por las matronas.
|
Tipo de Parto
|
Planificado
parto casa
|
Planificado
parto hospital
|
|
n
|
%
|
p
|
%
|
|
Cefálico espontáneo
|
4414
|
94.5
|
3001
|
89.7
|
|
Otros espontáneos
|
30
|
0.6
|
17
|
0.5
|
|
Vaginal asistido
|
115
|
2.5
|
180
|
5.5
|
|
Cesárea
|
94
|
2.0
|
139
|
4.2
|
Por lo tanto las matronas comunitarias parecen haber tenido más
éxito en la asistencia a las mujeres en un parto normal. O ¿era
su entorno habitual, su casa, lo que permitía a las mujeres relajarse
y tener partos normales?.
Antes cité a Colyer & Kamath que decían los
partos en los servicios clínicos deben basarse cada día
más en los costes y la efectividad clínica. He demostrado
la efectividad clínica del parto en casa para las mujeres de bajo
riesgo, pero ¿qué hay del coste de la efectividad?. Esto
fue tenido en cuenta por Hendelson & Mugford quienes hicieron una
evaluación económica de los partos en casa 44.Entre los
costes que examinaron estaban: consultas prenatales , personal presente
en el trabajo de parto y en el nacimiento, tipo de parto, sutura perineal
y cuidados del bebé. Encontraron que el coste diario del parto
planificado en casa por mujer le costaba al Servicio de Salud 205.28 libras
comparando con las 332.33 libras que le costaba un parto planificado en
hospital (tabla 5)
Tabla 5. Coste diario al Servicio de Salud por mujer
|
Planificado casa / parto en casa
|
Planificado casa / parto en hospital
|
Planificado todo en casa
|
Planificado hospital / parto hospital
|
|
205.28 libras
|
405.35 libras
|
237.55 libras
|
332.22 libras
|
Es comprensible que el coste total para aquellas mujeres que habían
contratado un nacimiento en casa y parido después en hospital fuera
considerablemente más alto. Henderson & Mugford concluyen que
el mejor resultado junto con el coste más bajo por caso,
nos lleva a concluir que las recomendaciones en "Cambiando el Nacimiento
de una opción real del parto en casa para todas las mujeres que
quieran es también una opción efectiva en el coste.
Oakley llevó a cabo unas encuestas de mujeres que habían
planificado el parto en casa y de mujeres que lo habían planificado
en hospital. En estas encuestas mientras no todas las mujeres estaban
contentas de haber parido en casa, el grado de insatisfacción era
mucho menor que el de los nacimientos habidos en hospital.
Inglaterra no es el único lugar que tiene facilidades para los
partos en casa. Constantemente nos sorprendemos de ese 30% de los países
Escandinavos. Existen informes de partos en casa de Australia que muestran
los mismos resultados que el último estudio del Reino Unido. Woodcock
et al han demostrado que los partos planificados en casa estaban asociados
con una menor tasa de inducciones, partos instrumentales, complicaciones
en el parto y niños más grandes.
¿Quién cuida de las mujeres que tienen
partos en casa? Las matronas.
Por lo tanto mi penúltimo punto es que para aquellas mujeres de
bajo riesgo obstétrico, la evidencia muestra que los cuidados de
matronas son los cuidados de elección. Es seguro que las mujeres
experimentan menos interferencias y los resultados son mejores. El cuidado
que las matronas dispensan debería estar disponible cuando las
mujeres lo deseen, debería ser su elección.
Haciendo uso de la evidencia científica: poniendo los resultados
en práctica.
Así pues, matronas ¿qué vais a hacer con esta evidencia?.
A pesar de que en su día escribí sobre la Maternidad Segura
ya he dicho que para mejorar la salud de las mujeres, las matronas tenemos
que ser políticas. En su Informe Plenario al Colegio Australiano
de Matronas, White dice Constantemente y con convencimiento hemos
cotejado la evidencia y la hemos presentado de una forma adecuada a gerentes
y políticos de en modo compatible con sus objetivos, su lenguaje
y sus puntos de vista".
Conclusión
La evidencia científica demuestra la seguridad en el cuidado dispensado
por la matronería para aquellas mujeres de bajo riesgo obstétrico
y muestra que las matronas son menos intervencionistas. La evidencia es
que para las mujeres de bajo riesgo obstétrico, el parto en casa
es seguro y para el Servicio de Salud más barato que el parto en
el hospital. La evidencia también demuestra que con un soporte
obstétrico relevante, las matronas pueden dispensar cuidados a
aquellas mujeres con riesgo obstétrico. Desde mi punto de vista,
las matronas deberían mostrar esta evidencia a las mujeres y a
sus familiares para que tuvieran información en la cual basarse,
con el fin de hacer una elección informada sobre quién debería
dispensar el cuidado y dónde debería ser ejercido. Reto
a las matronas a presentar la evidencia a quienes controlan la planificación
y a informar de los servicios maternales a nuestras consumidoras potenciales.
¡Matronas la pelota está en vuestras manos!.
Ann M Thomson es profesora de Matronería en la Escuela de Enfermería.
Matrona y Visitadora de Salud en la Universidad de Manchester. Este artículo
está basado en un informe plenario en el Napean (NSW) Midwifery
Conference en marzo 1999.
Referencias
1. Renfrew M. Midwifery and evidence.based care. Midwifery 1996;12(4):157-8
2. Gray JAM. Evidence based healthcare: how to make health pocicy and
managenent decisions Thomson A.. MIDIRS Midwifery Digest, vol 10, nº4,
Dic 2000,pp 416-420. Edindburg: Churchill
Livindstone,1997.
3. Hicks C, Hennessy D. Mixed messages in nursing research: their contribution
to the persisting hiatus betwin evidence and practice.Journal or Advenced
Nursing 1997;25(3):595-601.
4. Colyer H, KamathP. Evidence based practice. A phylosophical and political
and: some matters for consideration by professional practitioners. Jounal
of Advanced Nursing 1999;29(1) 188-93
5. Brotherstone J. Research-mindedness and the health professionals. Report
of an international semininar on research in nursing. International Council
of Nurses, Geneva, 1961.
6. Hills P (ed).Publish or perish. 2nd edition. Derehand:Peter Francis,1999
7. Hunt M. The process of translating research findings, into nursing
practice. Jurnal of Advance Nursing 1987; 12(1): 101-10
8. Morle K. We need more research. Nursing 1990;4(3):13-15.
9. Hicks C. Research in midwifery: are midwives their own worst enemies?.
Midwifery1992; 8(1):12-18.
10. Hicks C. A survey of midwives´ attitudes to, and involvement,
resaerch: the first stage in identifying needs for a staff development
programme. Midwifery 1993; 9(2): 51-662.
11. Meah S. Luker KA, Cullum N. An explotation of midwives´attitudes
to research and perceived barriers to research utilisation. Midwifery
1996; 12(2): 73-84.
12. Niesen KM , Quirk AG. The process for initiating nursing practices
changes in the intrapartun: findings form a multisite research utilization
project. Journal of Obstetric, Gynecologic and Neonatal Nursing 1997;
26(6): 709-17.
13. Sackett DL, Richardson WS, Rosenberg W et al. Evidence based on medicine:
how to practice and teach EBM. Edingburg:Churchill Livingstone, 1997.
14. Loudon I. Death in childbirth: an international study of maternal
care and maternal mortality 1800-1950. Oxford: Clarendon Press,1992
15. Ministry of Health. Report on public health, Suject no 25, Maternal
mortality. London: HMSO, 1924.
16. Levi BS, Wilkinson FS, Marine WM. Reducing neonatal mortality with
nurse-midwives. American Journal of Obstetrics and Gynecology 1971; 109(1):
50-58
17. Chalmers I, Enkin m, Keirse M. Effective care in pregnancy and childbirth.
Oxfor. Oxfor University Press, 1989.
18. Flint C, Poulengeris P, Grant A. The Konw your Midwife´s scheme.
A randonised controlled trial of continuity of care by a team of midwives.
Midvifery 1989; 5(1):11-16.
19. Tew M Damstra-Wijmenga SMI.Safers birth attendants: recent Dutch evidence.
Midwifery 1991; 7(2):55-63.
20. Macvivar J, Dobbie G, Owen-Johnstone L et al. Simulated home delibery
in a hospital: a randomised controlled trial. British Journal of Obstetrics
and Ginaecology 1993; 100($9: 316-23.
21. Kenny P, Brodie P, Eckerman S et al. Westmaed Hospital team midwifery
project evaluation. Centre for Health Economics Research and Evaluation,
Westmead Hospital, NSW, 1994.
22. Rowley MJ Hensley MJ, Brindmead MW et al. Continuity of careby a midwife
team versus routine care during pregnancy and birth: a randomised trial.Medical
Journal Of Australia 1995; 163(6): 289-93.
23. Harvey S, Jarrell J, Brant R et al. A randomased contolled trail of
midwifery care. Birth 1996; 23(3):128-35.
24. Turnbull D, Holmes A, Shields N et al. Randomised controlled trial
of efficacy of midwife-managed care. Lancet 1996; 348(9022): 213-8.
25. McCourt C, Page L. Report of an evaluation of one to one midwifery.
London: Thames Valey University, 1996.
26. Waldenstrom U, Nilsson CA,Winblandh B. The stockholm birth centre
trail: maternal and infant outcome. British Journal of Obstetrics and
Ginaecology 1997; 104(4): 410-8.
27. Waldenstrom U, Turnbull D. A sistematic review comparing continuity
of midwifery care with standar maternity services. British Journal of
Obstetric and Gynecology 1998; 105(11):1160-70.
28. Shorten A, Shorten B. Women choice? The impact of private heath insurance
on episiotomy rates in Australian Hospitals. Midwifery 2000; 16(3): 204-12.
29. Low LK, Seng JS, Murtland et al. Clinician-specific episiotomy rates:
impact on perineal outcomes.Journal ofMidwifery and Womens´ Health
2000;45(2): 87-93.
30. MacDornan MF,Singh GK. Midwifery care, social and medical risk factors
and birth outcomes in the USA. Journal of Epidemiology and Community Health
1998; 52(5): 310-7.
31. Davies J. The Newcastle comunity midwifery care project. Part 1
the project in action. In:Robinson S, Thomson AM (eds). Midwifes, research
and chilbirth, vol 2London: Chapman and hall, 1991 pp104-14
32. Evans F. The Newcastle comunity midwifery care project Part 2- the
evaluation of the project. In Ribinson S, Thomson AM (eds). Midwives research
and childbirth, vol 2 London. Chapman and Hall 1991, pp115-39.
33. Oakley A, Rajan L, Grant A Social support and pregnancy outcome. British
Journal of Obstetrics and Gynaecology 1990, 97(2): 155-62.
34. Chin MK. The positive impact of midwifery care in an inner city population:
NCB experience. In: A midwives gift: love Skill, and knowledge . Proceedings
of the International Confederation of Midwives 22nd International Congress,
7-12 =ct. 1990, Kobe, Japan, Tokio: ICM, 1990.
35. Fleissig A, Kroll D, MacCarthy M. Is community-led matrnity care a
feasible option for women assessed at low risk and those with complicated
pregnancies?.Results of a population based study, in South Campden, London.
Midwifery 1996; 12(4): 191-7
36. Dep. of Health and Social security. Domiciliary midwifery and maternity
beeds needs.:report of the sub-committee. ChairChairman Sir John Peel.
London: HSMO,1970.
37. Maternity services Advisory Committe. Maternity care in action ,First
report. Part 1: Antenatal care. London: HMSO, 1982
38. Maternity Services Advisory Commitee. Maternity care in action. Second
report: Part 2: Care during childbirth (intrapartum care). London: HMSO.
1984.
39. Maternity Services Advisory Commitee. Maternity care in action. Second
report: Care of the mather and the baby (postnatal care): a guide to good
practice and a plan for action. London: HMSO, 1985.
40. House of Commons. Session 1991-92. Health Committee Second report.
Maternity Services. Vol 1. London HMSO, 1992.
41. Chamberlain H, Wraight A, Crowley P. Home births, the report 1994
confidential enquiry by the National Birthday Trust Fund. Carnforth: Parthenon
Publishing Group, 1997.
42. Thomson AM, Hilier VF. A re-evaluation of the effect of pethidine
on the lenth of labour. Journal of Advanced Nursing 1994; 19(3): 448-56.
43. MacArthur C, Lewis M Knox EG. Health after childbirth. An investigation
of long term health problems begining after chidbirth in 11701 women.
London: HMSO, 1991.
44. Henderson J, Mugford M. An economic evaluation of home births. In:
Chamberlain G, Wraight A, Crowley P. Home births: the report of the confidential
enquiry by the National Birthday Trust Fund. Carnforth Parthenon Publishing
Group, 1997.
45. Oakley A. The follow-up survey. In: Chamberlain G, Wraight A, Crowley
P (eds). Home birth: the report of the confidential enquiry by the national
Birthday Trust Fund. Carnforth: Partenon Publising Group, 1997
46. Woodcock HC. Read AW, Bower C et al. A matched cohort study of planned
home and hospital births in Western Australia 1981-87. Midwifery 1994;
10(3): 125-35.
47. Thonson AM. If midwives are going to contribute to the reduction of
maternal mortality they have to be political as well as practise midwifery.
Midwives 1996; 12(3): 107-8
48. White J. Midwifery practice always a political act. Australian College
of Midwives Inc Journal. 1999: 12(1): 6-13
Thomson A. MIDIRS Midwifery Digest, vol 10, nº 4 Dec 2000, pp 416-120.
Artículo original escrito para MIDIRS por Ann Thomson, profesora
de Matronería, Universidad de Manchester. Ann Thomson 2000
Traducido por Laura Lecumberri Esparza, matrona. Ansoain (Navarra), España.
Marzo, 2001
Enviado por José Ignacio Matute
Fuente: Comadronas
|