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Técnica de Integracion Neuroestructural®

Por Michael J. Nixon-Livy


Introducción

La Técnica de Integración Neuroestructural® (TIN) es una técnica multidimensional extremadamente poderosa, específicamente diseñada para la integración dinámica continua de la estructura y de las vísceras a través de la estimulación del sistema nervioso central y periférico autónomos. El objetivo principal es eliminar el dolor y las condiciones fisiológicas anormales, mediante el reestablecimiento de la integridad estructural del cuerpo.

En esencia, la TIN brinda al cuerpo la oportunidad de reintegrarse a muchos niveles, lo que permite que vuelva a y se mantenga dentro de límites homeostáticos normales en lo cotidiano.


Historia y desarrollo

A fines de la década del ´50, un osteópata australiano, Tom Bowen, descubrió que existían en sus pacientes relaciones particulares entre ciertos problemas de salud y ciertos patrones específicos de disfunción muscular.

Esta observación derivó en muchos años de intensa investigación clínica, lo que a la vez resultó en el desarrollo de un sistema único de estimulación miofascial, que dio por resultado correcciones duraderas para los particulares patrones de disfunción muscular y también para los correspondientes problemas de salud de sus pacientes.

Tom Bowen simplemente llamaba a su trabajo terapia de tejido suave. Continuó desarrollando y refinando su técnica hasta su fallecimiento, en 1982.

Empezó su carrera trabajando de masajista en clubes de fútbol americano de Victoria, Australia, y atendía al público en general en su casa, después del trabajo. Bowen descubrió al poco tiempo que tenía lo que sólo se puede describir como una hipersensibilidad extrema en los dedos y en las manos, lo que aparentemente le permitía sentir la transmisión nerviosa y en consecuencia encontrar bloqueos de los sistemas nervioso y muscular. De hecho, con frecuencia mientras experimentaba al trabajar con alguien, si realizaba un movimiento (como él los llamaba) equivocado, sentía una quemazón tan intensa en los dedos, que necesitaba dejar rápidamente la habitación para ponerlos en agua fría. Si sumamos a esto, la mirada de un entendido en cuanto a la variación de la tensión en el cuerpo de sus pacientes, tenemos a un hombre con una rara y poderosa metodología experimental para investigar el cuerpo. Es una suerte, por cierto, que a estas capacidades únicas se sumaran su amor y genuina compasión por los seres humanos, y un fuerte deseo de ayudar a quien fuera posible ayudar, cuando fuera posible. Todo esto le permitió crear un sistema que hoy en día puede ser usado por muchas, muchas personas.

Bowen se volvió famoso a lo largo de su carrera por ser capaz de curar lo incurable, y por hallar soluciones cuando ninguna parecía posible. Trataba a todos por igual, sea un borracho en la calle o una persona conocida y poderosa. Cuando el Gobierno de Australia lo investigó en 1975, pensando que podía estar trabajando de osteópata sin licencia, se supo que estaba tratando a unas 13.000 personas por año, con un éxito increíble. En vez de cerrar su oficina, la investigación sirvió para hacerlo famoso a él y a sus métodos, lo que irónicamente, trataba de evitar.

Su trabajo no se circunscribió a los seres humanos. Alcanzó gran notoriedad por los estupendos resultados que obtenía tratando animales. Era particularmente conocido en el ambiente de los caballos de carrera, ya que con frecuencia su técnica hacía que un caballo ganara.

A lo largo de su carrera, sólo cinco personas pasaron un tiempo prolongado con Tom Bowen. A ellos les enseñó la técnica y los secretos de su uso.

Es interesante mencionar que cada una de estas cinco personas conoció la técnica (que se desarrolló mucho y continuamente) en diferentes momentos. Como consecuencia, después de su muerte surgieron diferentes interpretaciones de su trabajo, representativas de estas distintas etapas.

Personalmente trabajé con diferentes personas, que representan casi toda la carrera de Bowen, para desarrollar la Técnica de Integración Neuroestructural®, que hoy en día muchos consideran “lo mejor de lo mejor”. La ventaja de la TIN es que es más rápida y suave en su aplicación, comparada con las formas anteriores, y también que logra, de manera constante, resultados excelentes en casos más difíciles. Se la practica en muchos países del mundo, incluídos Gran Bretaña, Alemania, Suiza, Francia, Bélgica, Italia, España, EE.UU., Israel y Australia.

Al igual que tantos artistas y genios cuyas obras siguen creciendo y prosperando luego de sus muertes, el trabajo de Bowen, en cualquiera de sus formas, se está volviendo conocido a nivel general en el mundo entero, bajo el nombre de Terapia Bowen, y su popularidad crece entre terapeutas muy diversos: masajistas, deportólogos, fisioterapeutas, acupunturistas, osteópatas, médicos, quiroprácticos, dentistas, especialistas en hipnosis, kinesiólogos, naturópatas, y psicólogos, para nombrar a los más conocidos.


Filosofía y aplicación

El verdadero secreto de por qué la TIN funciona es su filosofía subyacente. Esto es lo que permitió a Bowen crear un sistema que se adecuara a la filosofía, y por lo tanto lograr que la filosofía se manifestara consistentemente a través del sistema.

Dicho simplemente, esta filosofía dice que el cuerpo es un fenómeno bioenergético y biomecánico autoregulado, que seguirá autoregulándose mientras tenga las reservas energéticas necesarias para mantenerse vivo, a través del continuo proceso de adaptación biológica. Bowen se dio cuenta de que el cuerpo se autoregularía y volvería al equilibrio si se creaba el contexto neurológico y neuromuscular para que esto sucediera. Nunca dudó de si podría (estaba implícito), ¡el hecho de que la persona estuviera viva era suficiente prueba de que podría!

Descubrió que existe un ciclo en particular en el cuerpo,que debe ser liberado (para funcionar sin impedimentos) para que la persona pueda estar equilibrada y sana. Si bien él era conciente de que este ciclo se percibía a nivel energético, también se dio cuenta de sus componentes físicos, a saber, el sacro, el cóxis, el cráneo y el complejo témporomandibular, y la membrana dural, que los conecta y los hace ser una unidad funcional. Además de la importancia de reconocer la necesidad de que este sistema funcione sin impedimentos, puso énfasis e insistencia en la liberación de los desequilibrios neuromusculares a lo largo del cuerpo, que tienen un gran impacto en el correcto funcionamiento del ciclo y en consecuencia en la salud de todo el organismo.

En resumen, Bowen postuló que si todos los desequilibrios musculares se pudieran liberar, el cuerpo se autoregularía, y como parte de este proceso se desaparecerían el dolor y los síntomas, y aumentarían los niveles de energía.

Su verdadera genialidad, sin embargo, está en el sistema que creó para propiciar esta reintegración sistémica automática.

Bowen se dio cuenta de que cuando se estimulaba al cuerpo de una manera muy particular, su inteligencia se ponía en estado de alerta (su manera de describirlo) y comenzaría el proceso de desenmarañar las compensaciones neuromusculares. Dependiendo de la magnitud de la compensación, el proceso podría tardar de 5 minutos a 7 días, momento en el cual el cuerpo entraría en un estado de stand-by. En ese momento se volvía a evaluar al paciente, y luego, de ser necesario, se realizaba otra sesión para iniciar el proceso una vez más.

En la práctica clínica, es común que los pacientes sientan que el cuerpo está en medio del proceso de desenmarañar por un período de 2 a 4 días. Un patrón muy parecido se da con los dolores físicos que se desplazan de un lugar a otro (por ej, del hombro a la rodilla), un poco de transpiración, liberación emocional en algunos casos, pero por sobre todas las cosas una sensación de relajación muy profunda y de cambios que se están manifestando. Además, muchos pacientes notan que sus síntomas se van en el orden inverso al que aparecieron.

La manera concreta de aplicar la técnica es interesante en sí misma, y es bien diferente de cualquier otra técnica que tenga los mismos objetivos.

En la primera parte, se realiza un balance corporal integrado de tres partes, qne en parte se realiza con el paciente boca abajo, y se termina con el paciente boca arriba. Por lo general, se comienza con la persona boca abajo, en la zona lumbar, y enseguida se trabaja el área torácica antes de volver a las piernas y al sacro. Hay algunos períodos de descanso entre las varias secuencias de “movimientos”, que tienen lugar antes de que el paciente se coloque boca arriba.

El trabajo boca abajo, incluídos los períodos de descanso, dura por lo general unos 15 minutos. Una vez que el paciente está boca arriba, se aplican liberaciones adicionales en el diafragma, cuello y rodillas. Esto también tarda unos 10 o 15 minutos. Este balance corporal integrado se puede combinar con otros procedimientos adicionales, para agregar especificidad o liberación cuando sea necesario. Hay procedimientos opcionales para los hombros, codos y muñecas, pelvis, tobillos, cóxis y complejo témporo-mandibular.

Es característico que el balance integrado, que se aplica al cuerpo a través de movimentos especializados, se dirija a áreas donde abundan los proprioreceptores (células fusiformes y órganos neurotendinosos). Sin embargo, no es simplemente el estímulo singular de estos puntos lo que genera una respuesta tan poderosa y abarcativa en cada persona; la clave es la configuración en la que se realizan los movimientos.

En consecuencia, el balance integrado sintetiza una respuesta orquestada que involucra neuronas motoras alfa y gama, varios arcos reflejos espinales, la corteza motora del cerebro, los ganglios basales y el cerebelo.

Es razonable afirmar que la Técnica de Integración Neuroestructural® crea un poderoso contexto para que se sucedan cambios en los sistemas músculo-esquelético y visceral, mediante lo que sólo puede describirse como una decodificación específica del sistema nervioso y un abarcativo reseteo del cuerpo.

Al finalizar la sesión, se le dan al paciente instrucciones de cuidado posterior; en principio se le recuerda que su cuerpo se reorganizará durante algunos días, y que por lo tanto se recomienda estar tranquilo y no realizar ninguna actividad física demasiado exigente. También se recomienda que el paciente realice caminatas diarias y que consuma suficiente agua, para ayudar al sistema linfático a limpiarse y a la musculatura a volver rápidamente a un equlibrio estable.

Aunque para la persona la sesión parece simple, delicada y no invasiva, los resultados son sin embargo muy sorprendentes y a menudo milagrosos. El paciente lo ve así, pero el practicante de TIN se acostumbra a anticipar estos increíbles resultados, ya que la confiabilidad es una de las características básicas de la TIN.

Por lo general, las personas necesitan sólo 2 o 3 sesiones para resolver sus problemas de salud. Quienes tengan problemas crónicos, o quienes necesiten un seguimiento nutricional y/ó psicológico pueden necesitar más sesiones.

A menudo me preguntan “¿la TIN cura tal o cual problema?”. Mi respuesta es siempre la misma: ¡la TIN no cura nada!. Es simplemente un proceso que permite al cuerpo autoregularse, y a través de este proceso desaparecen muchos, muchos síntomas. Esto significa que los síntomas eran simplemente producto del complejo bloqueo del cuerpo. Aunque puede parecer tan sólo una distinción semántica, quiero recalcar que es muy importante tener esto presente. La TIN es sinónimo de sanación contextual, un arte olvidado que está resurgiendo y cuya popularidad aumenta tanto entre profesionales como entre pacientes. Otro ejemplo muy conocido de sanación contextual es la homeopatía. Es interesante mencionar que el apodo que mucha gente le ha puesto a la TIN es... ¡homeopatía táctil!.

Los siguientes síntomas y problemas desaparecen con frecuencia como respuesta a una sesión de TIN: dolor agudo y crónico, incluído dolores de espalda, cuello, y hombros, dolor en las piernas, cara, y cabeza, incluídas migráneas, sinusitis, problemas digestivos, colitis, constipación, problemas urinarios, problemas menstruales, esterilidad, problemas de próstata, problemas visuales, problemas de aprendizaje, y depresión.

Si bien las dolencias arriba mencionadas son las más clásicas en responder a la TIN, hay muchas otras que en general responden favorablemente: mal de Parkinson, esclerosis múltiple, mononucleosis infecciosa y síndrome de fatiga crónica, para nombrar tan sólo algunas.

Los siguientes ejemplos son típicos de sesiones de TIN:

A. Una niña de 8 años, M.J. de H., se presentó con problemas de coordinación, escoliosis en la pelvis, desorden de percepción muscular y un pronunciado estrabismo binocular (en especial al estar cansada). La niña había recibido los mejores tratamientos médicos existentes. Luego de la primer sesión de TIN, dijo sentirse “diferente”; luego de la segunda sesión, podía andar en patineta y subir y bajar las escaleras, actividad que anteriormente no podía realizar sin la ayuda de otra persona. Por primera vez en su vida sintió dolor después de realizar un esfuerzo muscular. Luego de la tercer sesión, su fisioterapeuta informó que la pelvis escoliótica estaba derecha, al igual que puntos relevantes de la escápula. Al mismo tiempo la coordinación y la percepción de los músculos había mejorado tanto que hasta le era posible realizar un salto mortal hacia delante. Luego de la cuarta sesión – increíble pero real – el oftalmólogo informó que el estrabismo había desaparecido. De hecho esta prueba se realizó estando la niña bastante cansada, ya que recién volvía de la escuela. Al día de hoy continúa mejorándose. Dr. Michaele Buckmann, Dusseldorf, Alemania, 1998.

B. David S., un contador de 30 años, se presentó con un dolor en la zona lumbar causado por una lesión en un partido de rugby 11 años atrás. Aunque estaba muy escéptico durante su primera sesión de TIN, admitió sentirse 80% mejor a los pocos días. “Está bien, me siento mucho mejor, pero ¿cómo es posible que unos movimientos tan sutiles y suaves sobre mi cuerpo me alivien tanto?”. Su segunda visita lo convenció. El dolor desapareció totalmente para no regresar. Pam Bolger, Melbourne, Australia, 1998.

C. Una mujer de 61 años se presentó con una muy larga historia de tensión crónica en los hombros, fuertes migráneas una vez por semana, e insomnio crónico. Había utilizado tratamientos alopáticos, osteopatía, masaje, acupuntura, y en sus palabras, “todo lo posible”. Vino con una actitud algo escéptica porque hasta ahora no había logrado más que un alivio temporal. Después de la primer sesión, dormía mejor y se le fue la tensión de los hombros, y no tuvo dolor de cabeza durante una semana. Luego de la segunda sesión, su nivel de energía era muy alto, no tenía más dolor y se sentía “maravillosamente”. Al día de hoy no ha necesitado más sesiones. Judith Smale, France, 1999.


Conclusión

La Técnica de Integración Neuroestructural® es una Terapia Bowen muy poderosa y efectiva que se puede usar para resolver muchísimos problemas, tanto agudos como crónicos, de manera suave, segura y oportuna. Los resultados son consistentemente duraderos incluso en los casos más severos y crónicos.

Su lugar en el mundo del trabajo corporal está bien establecido, como lo evidencian los cientos de practicantes en distintas partes del mundo.

La Técnica de Integración Neuroestructural® es muy valorada por su extraordinaria efectividad clínica y por su alto grado de confiabilidad.


Acerca del autor

Michael J. Nixon-Livy es un profesional de la salud y profesor, a nivel internacional. Nació en Australia en 1954.

Empezó su carrera en medicina complementaria en 1974, realizando amplios estudios de ciencia nutricional, psicología, relaciones humanas, y varias terapias corporales. En Australia, fue atleta profesional durante cinco años, entrenando y compitiendo al más alto nivel.

Se recibió de Fisiólogo Aplicado y de Psicoterapeuta especializado en Psicología Ercksoniana. En Alemania se lo reconoce como un Heilpraktiker.

En 1991 comenzó el proceso de reunir los avanzados principios del difunto genio australiano del trabajo corporal, Tom Bowen, en un sistema práctico, dinámico, y transmitible. En 1995 terminó este trabajo y nació la Técnica de Integración Neuroestructural®.

Actualmente vive en Francia y enseña la Técnica de Integración Neuroestructural® a profesonales de la salud en distintos países, incluídos Gran Bretaña, Alemania, EE.UU., España, Italia, Bélgica, Suiza, Francia, Israel y Australia.

La misión de Michael es difundir terapias naturales que tienen la capacidad de eliminar el dolor y volver al equilibrio, de manera rápida y efectiva, a las muchas personas que buscan alivio y una salud mejor.


Fuente: Sitio de Michael Nixon-Livy


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