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Impacto sanitario de la Iluminación - Luz y
trastorno afectivo estacional (TAE)
Por Carlos M. Requejo
Hoy el estado de la ciencia permite afirmar que la luz es biodinámica,
pues afecta al sistema endocrino y a todos los sistemas biológicos.
Especialmente, la ausencia de luz solar influye negativamente sobre el
estado de ánimo y afecta a la capacidad del cerebro para el manejo
de la información. Por tanto la calidad de la iluminación
artificial es significativa para salud humana, igual que para la seguridad
y el rendimiento laboral.
En otoño e invierno se observa un incremento de la depresión
y de las crisis de ansiedad por la escasez de luz natural, es el Trastorno
Afectivo Estacional (TAE). La poderosa influencia de la luz en los neurotransmisores
cerebrales modifica la atención, el humor y el comportamiento,
altera la salud humana y afecta al rendimiento laboral.
Como el oso que se prepara a invernar, la mayoría de los humanos
tendemos a usar ropa de colores oscuros, comer en exceso y encerrarnos
en casa ante la llegada del invierno, y raramente vemos
el sol directo. Si habitualmente pasamos hasta el 80% del tiempo en entornos
cerrados, durante el invierno, debido al frío y a la escasez de
luz, nos deprimimos y rehuimos cada vez más el salir al exterior.
De un lado nuestras viviendas, escuelas y oficinas están muy pobremente
iluminadas, con poca o ninguna la luz solar. Basta comparar los escasos
300-500 lux de intensidad de la iluminación usual, con los 10.000
lux que nos ofrece la luz natural en un día nublado, o los 150.000
lux de un mediodía radiante de verano.
Del otro lado, la luz artificial suele estar carente de los colores del
sol, pues las lámparas incandescentes emiten una luz cálida,
con dominante naranja-rojo, con ausencia total de los tonos de alta frecuencia,
verde, azul y violeta. Además la iluminación incandescente
derrocha el 80% de la energía eléctrica en forma de
calor inútil.
Por el contrario, las lámparas fluorescentes corrientes dan una
luz fría de dominante verde-azulada, y son deficientes en violeta
y rojo. Además las reactancias usuales parpadean a 50 Hz, y producen
contaminación electromagnética (elektrosmog), lo que induce
ondas cerebrales de estrés, además de fatiga crónica
y cansancio visual.
Influencia de la luz
La investigación en fotobiología muestra que una carencia
crónica de luz puede ser causa de depresión, como el Trastorno
Afectivo Estacional, además de otras alteraciones de salud como
insomnio, estrés, ansiedad, cefaleas, mareos, fatiga crónica,
raquitismo, incluso inapetencia sexual, impotencia e infertilidad.
Sabemos que la luz condiciona la agudeza visual y la percepción
de los colores. Hoy el estado de la ciencia permite afirmar que la luz
es biodinámica, pues afecta al sistema endocrino y a todos los
sistemas biológicos. Especialmente, la ausencia de luz solar influye
negativamente sobre el estado de ánimo y afecta a la capacidad
del cerebro para el manejo de la información. Por tanto la calidad
de la iluminación artificial es significativa para salud humana,
igual que para la seguridad y el rendimiento laboral.
Sabemos que el ciclo circadiano de la luz, noche-día, produce la
estimulación de los neurotransmisores cerebrales. La luz diurna
favorece la serotonina y dopamina, nos activa y estimula. En
ausencia de estímulo luminoso, aumenta la melatonina (la hormona
del sueño). La falta de ritmo luminoso adecuado causa somnolencia
matinal e insomnio de noche. Estas patologías son de mayor gravedad
en otoño-invierno, al acortarse el ciclo de luz y encerrarnos más
en casa a causa del frío.
Una luz brillante, a partir de una intensidad de 800 a 1000 lux, nos dice
que ya es de día, despierta el ánimo, sin necesidad de café
ni tabaco, y proporciona serotonina al cerebro, la hormona de la
actividad y el buen humor. Esto se produce naturalmente al mirar al sol,
pero en entornos cerrados, la iluminación es biológicamente
insuficiente y nuestro cerebro sigue pasivo, e induce pesimismo,
cansancio y sueño.
Además de la cantidad de luz, también nos afecta a nivel
neurofisiológico el color de la luz, y es evidente que los colores
alegres e intensos nos motivan de manera positiva, levantando el ánimo.
El abuso del blanco en interiores, o el predominio de colores serios y
tristes como el gris o el beige en el vestuario, son otros síntomas
de conducta depresiva.
Como nos muestra la investigación de mercado en marketing y publicidad,
el color de la luz y de los objetos afecta a nuestros reflejos, toma de
decisiones y estado de ánimo.
A efectos terapéuticos la iluminación y el color de nuestro
entorno arquitectónico son los más influyentes, pues el
colorido de techos y paredes, como el del mobiliario, permanece por muchos
años y nos
influye en una gran superficie.
Fototerapia arquitectónica
Afortunadamente, si no podemos tomar bastante sol, la Domobiótica
nos ofrece medios técnicos para prevenir esa depresión bipolar
que se reactiva cada invierno. Basta un baño de luz de 30 minutos
cada
mañana con una lámpara full spectrum, para estimular los
neurotransmisores cerebrales y levantar el estado de ánimo depresivo.
Podemos usar una lámpara de fototerapia (10.000 lux) durante el
desayuno, o en la mesa de trabajo, pero lo ideal es realizar toda la iluminación
interior con luz de espectro total, pues la luz de espectro total es precisa
para que la mente, el sistema endocrino y el sistema inmunitario funcionen
a pleno
rendimiento.
Hoy disponemos de modernas lámparas fluorescentes tipo fullspectrum,
que producen una iluminación de color blanco puro, similar a la
luz del sol, que permiten la correcta observación de los colores.
Con el
uso de reactancias electrónicas que vibran a 20.000 Hz, eliminamos
la fatiga visual y el estrés al evitar el parpadeo luminoso. Además
producen un encendido instantáneo, sin cebadores ni condensadores,
ahorran energía eléctrica, alargan la vida de los tubos
y eliminan el elektrosmog.
Llamamos iluminación "biodinámica" a la luz que
produce el mismo estímulo neurofisiológico que la luz del
sol. La arquitectura de la luz debe considerar por tanto el ciclo diurno
y estacional, ajustando la cantidad y calidad de luz y el uso consciente
del color, con criterios de cromoterapia según el uso de cada espacio.
El correcto uso del color y la iluminación en nuestra casa puede
incrementar hasta el 85% la energía personal, levantar el ánimo
de toda la familia, abandonar el Prozac y hacer que el fantasma de la
depresión se aleje definitivamente.
Con la aplicación de la Domobiótica en la oficina, el empresario
podrá observar una mejora del clima sociolaboral, y la iluminación
biodinámica puede producir un incremento hasta del 75% de la
productividad, con notables beneficios económicos.
Fuente: Domobiótica
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